Rostros: Rosemarie Lazo Prescott

24 Jul


Rosemarie estudia Ingeniería Civil y quiere especializarse en Hidráulica. Decidió venir al campamento porque le gusta mucho ayudar al prójimo y, además, porque quería invertir parte de sus cortas vacaciones en algo provechoso.

Ella está satisfecha con el trabajo que se ha realizado en Querecotillo no solo porque se ha mejorado la infraestructura de los salones parroquiales, sino porque contribuyó al crecimiento espiritual de los pobladores gracias a las charlas de catequesis que impartió.

Tiene 20 años de edad. Se considera una chica alegre, amable y responsable. En sus ratos libres suele escuchar música, cantar, bailar e ir de fiesta con sus amigos. Ella ha quedado muy agradecida por el trato cálido y amable que le han brindado en Querecotillo.

Por Miguel Porras.

Fotografía: Priscila Guerra.

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La última catequesis

23 Jul

Es viernes. Meiling y Dana saben que darán la última catequesis. En el camino repasan una y otra vez sus lecciones, los sentimientos de alegría y de tristeza giras en torno a ellas. Están inquietas, pues saben que llevan segundos de retraso; pero felices, de volver a ver y compartir un gratificante momento con los pobladores.

Hoy, los niños y jóvenes de Puente de los Serranos están muy impacientes. Después de alentar con la canción “quiero seguir tus pasos, señor”, Dana explica el octavo mandamiento con mucha paciencia y esmero. De pronto, uno de ellos se anima a contar una historia sobre la importancia que tiene la riqueza para Dios. Todos lo escuchan y entienden con sorpresa que el dinero no es lo más importante en la vida, menos para Dios.

Por otro lado, los pobladores de Salitral nos reciben con muchos ánimos, los más pequeños lo expresan con abrazos, besos y carcajadas. Después de la oración, Meiling cuenta una historia para explicar las consecuencias de no cumplir el octavo y décimo mandamiento. Todos entienden que no deben mentir ni envidiar lo ajeno.

Al final de las lecciones, todos degustamos diferentes bocaditos y, con miradas y sonrisas, nos dijimos ¡hasta pronto!… no se hizo esperar la pregunta de ¿cuándo volverían?… menos aún la respuesta: “será pronto, verán”.Finalmente, el cariño de los niños parece recompensar el esfuerzo de toda la semana.

Por Priscila Guerra.

Fotografía: Priscila Guerra

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Rostros: Herbert Rosas Moreto

23 Jul

Tiene 21. Estudia Ingeniería Civil y quiere especializarse en Caminos y Transportes. Es algo callado y tímido, pero eso sí, muy trabajador. Se animó a venir al campamento porque quería tener una nueva experiencia, despejar un poco la mente, ayudar al prójimo y expandir sus horizontes. Él se llama Herbert.

Algo que le agradó es la amabilidad de los querecotillanos, especialmente la de la señora Augusta Medina y su familia, personas que le dieron hospedaje. Aprendió muchas cosas, dice él, y también superó uno de sus prejuicios acerca de la comida, pues muchas personas le dijeron que le iba a chocar la forma de alimentación del distrito sullanense.

En su tiempo libre suele leer libros de su interés y escuchar música. Es sagrado para él jugar futbol con sus mejores amigos todos los sábados.

Por Miguel Porras

Fotografía: Priscila Guerra

¡Gracias!: Augusta Medina Correa

23 Jul

Augusta Medina Correa es una señora de 79 años de edad. Desde que nació vive en Querecotillo y siempre ha tenido una ferviente devoción por el señor de Chocán. Ella recuerda que desde muy pequeña ha sido testigo de la gran devoción que sienten por la imagen santa.

Generosamente, aceptó hospedar a algunos chicos de ingeniería. Ella decidió hacerlo ya que le gusta colaborar con las obras de bien social y, también, porque la palabra de dios dicta acoger al foráneo y darle posada.

Medina tiene cuatro hijos y un nieto llamado Juan Diego, a quien adora. Este inquieto chiquito rubio ojiverde es muy amigable y servicial, ha sabido ganarse la amistad de los estudiantes de Ingeniería que viven ahí: Oscar y Herbert.

Por Miguel Porras

Fotografía: Miguel Porras

Viernes: cumpleaños y trabajo

22 Jul

Hoy estamos de cumpleaños. La celebración comenzó a la medianoche con el canto desafinado de Priscila Guerra, quien decidió entonar una canción totalmente desconocida en lugar del tradicional Cumpleaños Feliz, a Bernardo Enríquez.

Entre risas y con ganas de festejar, partieron una pequeña torta. En la mesa, el vino de honor para hacer el brindis ya estaba servido. Unas cuantas cenas también completaban el panorama. Antes de empezar a  comer, el padre pidió que se hiciese el rezo respectivo. Él dijo “Bendice señor lo que comamos para que no vengan más de los que estamos. Y si alguno se atreviera a venir, tú, con tu infinito poder, quítale las ganas de comer. Amén”. Ante las infaltables carcajadas, la seriedad regresó y se hizo la bendición conforme manda la tradición cristiana.

Todos empezaron a comer y a conversar, muy alegres, de distintos temas. Bernardo se divirtió mucho y agradeció por estar con él, por segunda vez en Querecotillo, en su cumpleaños número 27. Después de la pequeña reunión, todos se fueron a descansar.

Amaneció. Las actividades comenzaron a las ocho y media de la mañana. Los chicos aún no terminaban de pintar los salones parroquiales, pero ya les faltaba poco, solo dos puertas y algunas ventanas. Luego de cuatro horas, terminó la jornada mañanera.

Como en los días anteriores, retornaron a sus casas para almorzar y descansar. A las tres de la tarde llegó la hora de regresar a trabajar. Todos los ingenieros pusieron sus manos en la pintura, otra vez, a excepción de Danna y Meiling, quienes preparaban las charlas para la catequesis de la noche en Salitral y Puente de los Serranos.

Por la noche, los chicos siguieron trabajando en los salones parroquiales. En esta ocasión se dedicaron a encerar el piso. Todo quedó muy limpio. Cuando el reloj marcó las nueve de la noche, ya era tarde. El cansancio los había agotado y solo tenían ganas de dormir para poder ser eficientes en el penúltimo día del campamento.

Por Miguel Porras.

Fotografía: Miguel Porras.

Cuarta catequesis: Séptimo mandamiento

22 Jul

En el cuarto día de charlas de catequesis, las alumnas de Ingeniería Civil reflexionaron sobre el séptimo mandamiento ‘No robarás’ y la santificación del trabajo. Los niños, jóvenes y adultos de Salitral y el Puente de los Serranos participaron en las dinámicas y oraciones que las universitarias, Marianella y Leyla, dirigieron.

‘No robarás’ prohíbe tomar el bien del prójimo. Dios en la creación dijo: “sed fecundos y multiplíquense. Henchid la tierra y sometedla”. Con este mandato Dios confió la tierra y sus recursos para que el hombre los domine con su trabajo y se beneficie con los frutos. El trabajo dignifica y enorgullece al hombre porque lo hace mejor persona. Sin embargo, el ser humano no debe ser esclavo del trabajo.

“El trabajo no es sólo uno de los más altos valores humanos y medio con el que los hombres deben contribuir al progreso de la sociedad: es también camino de santificación”, José María Escrivá de Balaguer. Con esta frase se dio inicio a la catequesis.

Los asistentes participaron activamente en esta cuarta catequesis. Interpretaron tres dinámicas: ‘Si Jesús te satisface’, ‘Si la alegría toca tu corazón’ y ‘Mi mano está llena de su bendición’. Para finalizar las charlas las universitarias invitaron al público para que el día viernes acudan a escuchar los tres últimos mandamientos.

Por Micaela Seminario

Fotografía: Priscila Guerra

Los querecotillanos clausuran su primer congreso de líderes

22 Jul

Después de tres días de charlas, la comunidad querecotillana clausuró el I Congreso de Líderes en Valores que se realizó en las instalaciones del coliseo municipal del distrito.

La iniciativa de este encuentro estuvo dirigida a los alumnos de los colegios primarios y secundarios de Querecotillo. El objetivo central fue enseñar a los participantes la importancia de los valores y de las normas morales en la sociedad, así como también mostrarles las cualidades que todo líder debe tener.

Unos profesores, sicólogos y motivadores fueron los responsables de ayudar a la formación de la juventud del distrito sullanense.