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La última catequesis

23 Jul

Es viernes. Meiling y Dana saben que darán la última catequesis. En el camino repasan una y otra vez sus lecciones, los sentimientos de alegría y de tristeza giras en torno a ellas. Están inquietas, pues saben que llevan segundos de retraso; pero felices, de volver a ver y compartir un gratificante momento con los pobladores.

Hoy, los niños y jóvenes de Puente de los Serranos están muy impacientes. Después de alentar con la canción “quiero seguir tus pasos, señor”, Dana explica el octavo mandamiento con mucha paciencia y esmero. De pronto, uno de ellos se anima a contar una historia sobre la importancia que tiene la riqueza para Dios. Todos lo escuchan y entienden con sorpresa que el dinero no es lo más importante en la vida, menos para Dios.

Por otro lado, los pobladores de Salitral nos reciben con muchos ánimos, los más pequeños lo expresan con abrazos, besos y carcajadas. Después de la oración, Meiling cuenta una historia para explicar las consecuencias de no cumplir el octavo y décimo mandamiento. Todos entienden que no deben mentir ni envidiar lo ajeno.

Al final de las lecciones, todos degustamos diferentes bocaditos y, con miradas y sonrisas, nos dijimos ¡hasta pronto!… no se hizo esperar la pregunta de ¿cuándo volverían?… menos aún la respuesta: “será pronto, verán”.Finalmente, el cariño de los niños parece recompensar el esfuerzo de toda la semana.

Por Priscila Guerra.

Fotografía: Priscila Guerra

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Viernes: cumpleaños y trabajo

22 Jul

Hoy estamos de cumpleaños. La celebración comenzó a la medianoche con el canto desafinado de Priscila Guerra, quien decidió entonar una canción totalmente desconocida en lugar del tradicional Cumpleaños Feliz, a Bernardo Enríquez.

Entre risas y con ganas de festejar, partieron una pequeña torta. En la mesa, el vino de honor para hacer el brindis ya estaba servido. Unas cuantas cenas también completaban el panorama. Antes de empezar a  comer, el padre pidió que se hiciese el rezo respectivo. Él dijo “Bendice señor lo que comamos para que no vengan más de los que estamos. Y si alguno se atreviera a venir, tú, con tu infinito poder, quítale las ganas de comer. Amén”. Ante las infaltables carcajadas, la seriedad regresó y se hizo la bendición conforme manda la tradición cristiana.

Todos empezaron a comer y a conversar, muy alegres, de distintos temas. Bernardo se divirtió mucho y agradeció por estar con él, por segunda vez en Querecotillo, en su cumpleaños número 27. Después de la pequeña reunión, todos se fueron a descansar.

Amaneció. Las actividades comenzaron a las ocho y media de la mañana. Los chicos aún no terminaban de pintar los salones parroquiales, pero ya les faltaba poco, solo dos puertas y algunas ventanas. Luego de cuatro horas, terminó la jornada mañanera.

Como en los días anteriores, retornaron a sus casas para almorzar y descansar. A las tres de la tarde llegó la hora de regresar a trabajar. Todos los ingenieros pusieron sus manos en la pintura, otra vez, a excepción de Danna y Meiling, quienes preparaban las charlas para la catequesis de la noche en Salitral y Puente de los Serranos.

Por la noche, los chicos siguieron trabajando en los salones parroquiales. En esta ocasión se dedicaron a encerar el piso. Todo quedó muy limpio. Cuando el reloj marcó las nueve de la noche, ya era tarde. El cansancio los había agotado y solo tenían ganas de dormir para poder ser eficientes en el penúltimo día del campamento.

Por Miguel Porras.

Fotografía: Miguel Porras.

Cuarta catequesis: Séptimo mandamiento

22 Jul

En el cuarto día de charlas de catequesis, las alumnas de Ingeniería Civil reflexionaron sobre el séptimo mandamiento ‘No robarás’ y la santificación del trabajo. Los niños, jóvenes y adultos de Salitral y el Puente de los Serranos participaron en las dinámicas y oraciones que las universitarias, Marianella y Leyla, dirigieron.

‘No robarás’ prohíbe tomar el bien del prójimo. Dios en la creación dijo: “sed fecundos y multiplíquense. Henchid la tierra y sometedla”. Con este mandato Dios confió la tierra y sus recursos para que el hombre los domine con su trabajo y se beneficie con los frutos. El trabajo dignifica y enorgullece al hombre porque lo hace mejor persona. Sin embargo, el ser humano no debe ser esclavo del trabajo.

“El trabajo no es sólo uno de los más altos valores humanos y medio con el que los hombres deben contribuir al progreso de la sociedad: es también camino de santificación”, José María Escrivá de Balaguer. Con esta frase se dio inicio a la catequesis.

Los asistentes participaron activamente en esta cuarta catequesis. Interpretaron tres dinámicas: ‘Si Jesús te satisface’, ‘Si la alegría toca tu corazón’ y ‘Mi mano está llena de su bendición’. Para finalizar las charlas las universitarias invitaron al público para que el día viernes acudan a escuchar los tres últimos mandamientos.

Por Micaela Seminario

Fotografía: Priscila Guerra

Jueves: seguimos trabajando

21 Jul

Todos pintan con entusiasmo. A la pregunta ¿ya quieren irse?, responden –sin dar tiempo a alguna duda- un rotundo no. Quiero quedarme una semana más, dice con una gran sonrisa Leyla. Trabajar y pintar me divierte, me gusta, aún no quiero irme de acá, agrega Meiling. Queremos hacer todo muy bien, finaliza Marianela. 

Hoy las labores empezaron a las 9. Los chicos saben que nos quedan tres días más de trabajo y que deben apresurarse. Se han puesto como reto terminar de pintar mañana, el esmalte anticorrosivo es su mejor aliado para hacerlo. Entre risas y canciones alentadoras, los chicos continúan con su trabajo y así, poco a poco, cada fierro metálico de las ventanas dice adiós a su aspecto anterior.

Llegó la hora del almuerzo y, con la satisfacción del avance de la mañana, unos van a sus respectivos hogares, agotados pero muy contentos de regresar a las tres nuevamente. Óscar, Herbert, Rosemarie y Meiling conversan con Bernardo hasta la una y media, hora en los que los esperan para almorzar.

Por la tarde, algunos chicos siguen en su tarea de pintado. Leyla y Marianela, en cambio, preparan su material para la catequesis: el sétimo mandamiento y la santificación del trabajo. Hoy, ellas amanecieron con suerte: ambas son las encargadas de ir a Salitral y Puente de Los Serranos. Junto con el seminarista Carlos y las futuras comunicadoras, salen alegres a sus destinos.

El esfuerzo de las ingenieras se ha traducido en el número de oyentes que han tenido en la catequesis: alrededor de ochenta personas, veinte en Puente de Los Serranos y aproximadamente sesenta en Salitral. Ellas se van a cenar, con el entusiasmo y la promesa de reunirse con los demás en una horas de la noche.

Alegría, pleitos divertidos, miradas delatadoras, conversaciones sinceras, prolongadas carcajadas y un sin número de risas rodean el momento de la noche, en el que se conocen, comparten sus experiencias y confiesan –sin necesidad de hablar- el gran gusto de estar juntos, trabajando y divirtiéndose, en sus vacaciones y en Querecotillo… listos para saludar a Bernardo por su cumpleaños apenas lleguen las 12.

Por Priscila Guerra

Fotografía: Miguel Porras y Priscila Guerra.

La tercera catequesis: sexto mandamiento

21 Jul

Por tercer día consecutivo, los alumnos de Ingeniería fueron a Salitral y Puente de los Serranos para cumplir con sus charlas de catequesis a niños, jóvenes y adultos de estos lugares. En esta ocasión, se desarrolló el sexto mandamiento, a la manera cristiana de vivir para lograr la salvación. A continuación, una reflexión del tema tratado en esta sesión.

Desde el inicio de los tiempos, el hombre ha necesitado de una compañía para poder desarrollarse y crecer como persona creada a imagen y semejanza de Dios. El ser humano no es autosuficiente, por lo que vivir en soledad es una idea inconcebible. En su infinita inteligencia, es consciente de esta necesidad del hombre, razón por la que no dudó en brindarle una compañía que lo complemente y ayude a desarrollar: la mujer.

En el libro del Génesis, Dios manda a su máxima creación a que crezca y se multiplique por toda la faz de la Tierra. A partir de ese momento, el compromiso del matrimonio se funda como base para formar una familia que se convertirá en el centro esencial de la sociedad.

La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, tanto de la unidad de su cuerpo y como de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.

Este mandamiento se centra en la virtud de la castidad, virtud que significa la integración lograda de la sexualidad en la persona y, por ello, en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. Cumplir este mandamiento significa vivir una sexualidad conforme al mandato de vida cristiana, lejos del pecado, deslindada de los vicios y de los placeres carnales.

Estamos todos invitados a seguir el camino que nuestro padre nos planteó en el inicio de la creación. Cumplir este mandamiento es un paso importante para alcanzar la meta máxima de la  existencia humana: llegar al cielo.

Por André García.

Fotografía: Priscila Guerra.

El tercer día: pintura

20 Jul

Amanece. La mañana está nublada y por las ventanas del cuarto entra un viento helado que les invita a seguir durmiendo, pero tienen que levantarse porque es hora de trabajar. El agua, algo fría, les desamina a tomar un baño, pero es inevitable, tienen que hacerlo. Luego del baño, desayunan, pero no pueden demorarse porque el tiempo corre en su contra.

Los ingenieros comienzan sus actividades a las nueve de la mañana. Los gorros, los guantes, las pinturas, los pinceles y otros utensilios de trabajo están listos para ser usados. Las ventanas del salón parroquial, que ya estaban limpias y lijadas desde el día anterior, empiezan a cambiar de aspecto. El marrón rojizo del óxido desaparece poco a poco y es reemplazado por el negro del barniz. El color negro desgastado de las ventanas vuelve a tener intensidad y brillo.

El ambiente de trabajo es muy ameno, los chicos pintan, entre risas y chistes, al ritmo de una salsa. Bernardo, uno de los responsables de dirigir este campamento, también se une a la faena que se extiende hasta la una de la tarde. Los chicos, algo cansados, guardan los instrumentos que utilizaron en su jornada.

Llegan a casa muy ansiosos para almorzar. Comen en un ambiente muy familiar y agradable. Conversan, hacen bromas, comentan cómo fue el trabajo de la mañana y, una vez que terminan, se levantan de la mesa para tomar una pequeña siesta.

Mientras la mayoría descansa, Oscar y Herber terminan de desarrollar algunas ideas en relación a los temas que desarrollará en la catequesis del día.

Veinte minutos antes de las cuatro de la tarde, termina el descanso, es hora de volver a pintar. Los chicos tienen un poco de pereza, pero el tiempo apremia. La tarde está un poco calurosa, el sol arde, pero el viento refresca un poco el ambiente. Al llegar a la parroquia, solo queda terminar la tarea del día de hoy: pintar.

Los chicos ponen empeño y avanzan rápidamente antes de que llegue la hora de la catequesis. Oscar y Herber están listos para ir a Salitral y dar su charla, se ven algo nerviosos, pero confían en que lo harán bien, pues se han preparado lo suficiente.

Los que pintan terminan su jornada a las 6:45 de la tarde, muy cansados. A pesar de la fatiga, se lavan y cenan para luego ir a la casa del padre José Chero, donde se divertirán y relajarán con los juegos de mesa.

 

Por Miguel Porras.

Fotografía: Miguel Porras.

La primera catequesis

19 Jul

1, 2 y 3 mandamiento

Salitral.  Meiling, Rosemarie, Leyla, Herbert y Bernardo fueron al distrito de Salitral, provincia de Sullana, para enseñar el primer, segundo y tercer mandamiento. Encontraron a niños, adolescentes y adultos. De diversas edades y alrededor de 45.

Leyla se encargó de la presentación, Rosemarie –al ritmo de la canción “el amor de Dios es maravilloso”- dio paso a Meilyn, quien explicó el tema y trató de involucrar a los asistentes e incentivo su participación. Hubo dinámicas y canciones, además entregaron materiales didácticos.

Todos, desde niños a adultos, manifestaron su alegría de recibir las catequesis. Así, no dudaron en confirmar su asistencia del día siguiente.

Puente Los Serranos. Dana, Marianella, Óscar y el seminarista Carlos fueron al caserío querecotillano Puente de Los Serranos, e invitaron para la catequesis del día siguiente a los pobladores.

Por Priscila Guerra.

Fotografía: Miguel Porras.