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En el centro: las mujeres

25 Jul

Las mujeres son parte importante en la sociedad. En Querecotillo, desde muy temprano, el centro del distrito se acompaña de ellas, muy trabajadoras.

Mucho se ha escrito sobre la mujer del siglo XX.  Quién no ha aprendido en la escuela que el Perú ha tenido importantes figuras femeninas durante su historia. Quién no las conoce, a través de libros de consulta o enciclopedias. Solo basta darse una vuelta por la ciudad y percibir que mujeres como éstas, existen muchas a nuestro alrededor.

Querecotillo es un típico pueblo piurano lleno de gente agradable. En su centro, tiene dos parques pequeños, muy cercanos, que se pueden conocer simplemente caminando lento y pausado.  En ellos, desde hace veinte años, un grupo de comerciantes de la calle invita a los transeúntes a probar y saborear sus productos.

“Amiguito, lleve su ceviche”

Luisa Castro Maza inició su negocio hace veintidós años. Se dedica a la venta de comida en la Plaza de Armas de Querecotillo, frente a la parroquia San Francisco Javier de Querecotillo y el municipio. El secreto de su éxito es uno solo, y lo comenta con mucha soltura, “si quieres tener satisfechos y contentos a tus clientes tienes que tratarlos como reyes”.

Es consciente que en los últimos años el mercado ha cambiado o, mejor dicho, ha aparecido más competencia. Pero esto no lo ve como una amenaza. Cree que esto, que al inicio pudo perjudicar su negocio, es ahora parte importante para su trabajo.  «Somos amigas y nos preocupamos por nosotras. Si a una le falta algún ingrediente o si se acaba el menú, nos apoyamos en conjunto”, cuenta mientras sirve un combinado a Pepe, uno de sus clientes.

Lucha, como le dicen sus compañeras, era ama de casa hasta que el dinero de su esposo no fue suficiente para mantener a sus hijos que iniciaron su formación superior.

Mi querido “Chirriolas”

Ella no fue la iniciadora del negocio, pero ahora es la encargada de llevarlo hacia adelante. Natividad Salazar Rivas tiene 55 años. Antes de que su esposo caiga gravemente enfermo era una ama de casa preocupada por el bienestar de su familia. Sin haberlo pensando antes, se convirtió en la única responsable de mantener el nombre de Chirriolas, como le llamaban a su esposo, en la mente de los querecotillanos.

“A mí siempre me vienen a gastar”, dice mientras atiende con alegría a un escolar que pide en invierno un producto propio del verano. “Aquí en el quiosco de Chirriolas se venden las más ricas y reconocidas raspadillas del pueblo”, enfatiza con una amplia sonrisa.

Sus compradores afirman lo dicho y aseguran que doña Nati tiene un secreto que cuando prueban su producto estrella, sus clientes quedan encantados y pidan un segundo vaso. Prefiere no decir cuál es, pero aclara que no está ni en el colorante ni en la esencia. “Chirriolas, mi esposo, siempre estará en mi corazón», agrega a continuación con un sutil entusiamo. Éste es quizá ese gran secreto.

Perspectivas a futuro

Así como Lucha y Nati, otras mujeres se dedican al comercio en esta zona central. Para el 2010, la Municipalidad Distrital de Querecotillo ha previsto remodelar la plaza de armas. Para esto,  se tiene previsto la edificación de nuevos quioscos de material noble, adecuados y cómodos para vender comida.  ¿Esto contribuirá a acrecentar sus ventas? ambas lo suponen, pero de lo que sí están seguras es que seguirán apoyándose, con clientes, con productos o simplemente con conversaciones cotidianas.

Por Alan García Saldaña y Priscila Guerra Lamadrid

Fotografía: Rosario Seminario

Alex Alcedo: “La buena educación no depende del gobierno, sino de los maestros”

22 Jul

No es del todo cierto afirmar que el Perú tiene los peores niveles de educación en América Latina. No. Tampoco es verdad que todos los docentes no están capacitados adecuadamente para ejercer sus labores e impartir la debida enseñanza a sus alumnos. No. Si bien aún falta mejorar el sistema de formación estatal peruano, es posible ofrecer una buena enseñanza a los estudiantes. Esto no depende necesariamente del gobierno, sino de las personas que estén dispuestas a trabajar por el bienestar de los niños, adolescentes y jóvenes del país.

Excusas para no brindar una enseñanza de calidad sobran. La más común es decir que como el gobierno no paga lo justo a los docentes no se da buena educación. Mentira. Dos casos muy particulares nos demuestran lo contrario.

Alex Raúl Alcedo, un director soñador

En el poblado de Santa Elena Baja, en Querecotillo, se encuentra la Institución Educativa Inicial y Primaria N° 14202, cuyo director es Alex Raúl Alcedo, un hombre de 26 años que desde siempre quiso ser docente para contribuir con el desarrollo de la población peruana. Alex tiene diez años como docente y cuatro años a cargo de la dirección de esta escuela, a la que asisten 54 niños entre los 6 y 12 años no sólo de la zona, sino también de Querecotillo y Santa Elena Alta, quienes tienen que caminar entre 30 y 40 minutos para llegar allí debido a la escasez de escuelas.

Alex se ha hecho cargo esta escuela, pese a tener mejores ofertas de trabajo en otros lugares, porque quiere ayudar a la comunidad de Santa Elena, que tiene muchas necesidades. En el colegio N° 14202, el nivel primario es multigrado, es decir, hay un profesor cada tres grados, que enseña simultáneamente, debido a que sólo se cuenta con dos docentes: Soledad Atoche Navarro, quien tiene a cargo 1°, 2° y 3° grado, y el mismo Alex Alcedo, quien se encarga del 4°, 5 y 6° grado. En esta escuela hay también un Pronoei, en el que Victoria Nole Sávalo educa a los niños de 3 y 4 años que allí acuden.

Estos profesores no reciben una buena remuneración por parte del Ministerio de Educación, sin embargo, están dispuestos a trabajar por la formación de los niños. Alex Raúl dice que lo importante es tener voluntad para hacer las cosas. “Hay que tener vocación y hay que sacrificarnos por el bien de los demás. Los maestros tenemos la función de educar, de instruir a los niños y eso debemos tenerlo muy claro”.

Alex y las otras dos educadoras del colegio N° 14202 se trazaron algunas metas hacía dos años atrás: instalar un centro de cómputo y una sala de proyección de videos para darle talleres de computación e inglés a los niños. Hoy sus sueños se han cumplido. Ellos y los padres de familia de la institución han realizado muchas actividades para recaudar dinero y de esa manera comprar los materiales necesarios que contribuyan a la educación de los menores: seis computadoras, un DVD, un televisor y materiales didácticos de trabajo.

“El problema en estos lugares no es lo económico, porque el dinero se puede conseguir con esfuerzo y trabajo”. Alex Alcedo dice que el inconveniente es la falta de voluntad para hacer las cosas. “Los peruanos podemos hacer todo lo que nos propongamos, pero siempre debemos estar dispuestos a hacerlo. No siempre vamos a depender de las autoridades para que vengan a solucionarnos los problemas. Si empezamos por nosotros mismos, seremos un gran país”.

El último proyecto que Alex ha realizado es la edificación de un salón de material rústico (triplay), al costado de las tres aulas del colegio, para que se puedan dictar clases en la nocturna para los jóvenes entre 14 y 17 años que aún no han terminado sus estudios primarios y que ahora quieren hacerlo. Además, el director soñador se ha propuesto a crear un CEO para los padres de familia de la zona que quieran tener una carrera técnica.

Ysela Abad Meca, una mujer con mucho talante para educar

En el barrio de Vichayal, en Querecotillo, se encuentra la Institución Educativa Inicial N° 526 (una de las tres escuelas iniciales de Querecotillo), a la que acuden 46 niños de la zona y de sus alrededores. Ysela Abad Meca es la encargada de esta escuela. ¿Cuál es su cargo? No se sabe exactamente, porque ella cumple las funciones de directora, profesora, personal administrativo, etc. No es una exageración. En este lado de Piura también hay escasez de educadores.

Ysela tiene 41 años de edad y 8 años como docente. Vive en Sullana, pero va todos los días a Querecotillo desde muy tempranas horas porque allí se encuentra su centro de trabajo. Ella también tuvo mejores ofertas de trabajo para ir a otros lugares, pero prefierió trabajar en Vichayal porque quiere ayudar a la comunidad, y Querecotillo, porque asume que hay una gran necesidad. “En Querecotillo no hay muchas escuelas y hay un gran número de niños. Muchos de ellos tienen que ir a otros distritos a estudiar. Por eso, mi misión es ayudar a esta comunidad, formar a los niños en su misma localidad; formarlos de verdad”.

En el colegio inicial N° 526 se está desarrollando un Proyecto Infantil Temprano, que consiste en un plan de estimulación de niños entre 1 y 2 años que se hizo con el apoyo de la Municipalidad de Querecotillo. Este proyecto se le confió a Ysela por haber demostrado una gran eficiencia como docente y por su apoyo desinteresado a la comunidad. Con este plan se benefician más de 50 niños de 1 a 2 años, quienes asisten dos veces por semana allí: miércoles y jueves de 9 a 11 am.

La remuneración que recibe Ysela no es suficiente, apenas alcanza para cubrir sus gastos; sin embargo, está dispuesta a seguir trabajando por el bien de los niños. Ysela también oreganiza actividades con los padres de familia del colegio, de modo que con el dinero recaudado puedan sustentar los gastos de materiales y remodelación de la escuela, así como el material didáctico de trabajo para el aprendizaje de los pequeños educandos.

Además, con algo del dinero recaudado, Ysela ha contratado a dos auxiliares para que la ayuden con la enseñanza de los niños, debido a que ella no se abastece por los tantos cargos que tiene que desempeñar dentro de esta institución. Aracely Zapata Tume (21) e Isabel Castro Alburqueque (27) son las dos mujeres que apoyan a Ysela en su misión educadora. Ambas son querecotillanas. Aunque ninguna de las dos tiene profesión, tienen el don de enseñar e instruir correctamente a los pequeños. “Las dos chicas que me apoyan tienen muchas ganas de hacer las cosas por el bien de su pueblo y están dispuestas a estudiar para cada vez darles una mejor enseñanza a los niños. Eso es bueno”.

Aracely no ha terminado la escuela, apenas culminó el 1° grado de secundaria, pero está estudiando en la nocturna en un colegio de Sullana para luego poder estudiar una buena carrera profesional. “Para mí la mejor carrera es educación, porque así uno puede compartir sus conocimientos, aprender de los otros y formar una buena sociedad”.

Isabel, por su parte, sí terminó la escuela y ahora está estudiando computación en el Centro Ney Nusic Com, en Sullana, porque quiere superarse como persona. Por las mañanas trabaja en el colegio, a la 1 de la tarde vuelve a casa para prepara el almuerzo de sus hijos y su esposo y, luego, aprovecha la tarde para hacer las cosas propias del hogar. A las 6 de tarde se inician sus clases en el instituto y regresa a casa las 10 de la noche. Su rutina es bastante agotadora, pero “todo es cuestión de organizarse bien y querer hacer bien las cosas. Se debe pensar no sólo en el bien propio sino también en el de los demás”.

Por otro lado, La Institución Educativa N° 526 aún no está legalizada. Ysela se ha trazado como meta llevar a cabo esa acción, de tal manera que los niños puedan estudiar en un lugar seguro. Para poder formalizar el colegio se requiere de mucho dinero, con el que Ysela no cuenta, pero desde ya está viendo el modo de hacerlo. Por eso, con los padres de familia realizan constantes actividades para recaudar fondos en virtud de hacer realidad esto.

Lo que nos enseñan

En el Perú es posible educar bien, pero todo depende de la voluntad de querer hacer las cosas, de estar siempre dispuestos a ayudar a los demás. No sólo se debe pensar en el bien propio sino también en el de los demás. Por eso, es necesaria la labor de los docentes para formar a toda una sociedad. Recuerden este viejo proverbio africano, que tanto nos dice: “para educar a un niño hace falta la tribu entera”.

Por Jair Villacrez

Fotografía: Rosario Seminario